«No cumplimos el rol de oposición en el debate del Código Civil»

Por Antonio Sabino Riestra, diputado nacional por Santa Fe del partido Pares

La oposición decidió enredarse en un debate reglamentario y abandono un espacio fundamental donde era necesario dejar sentado el precedente sobre cuál hubiera sido el espíritu del legislador, en una reforma, que por sus características está plagada de ambigüedades y constituye la cristalización del sistema de mercado y de desarrollo capitalista que hoy tiene en jaque al mundo. Esto mas allá de algunos institutos vanguardistas en materia de familia y filiación, que claramente son utilizados como mascarón de proa de este proceso, que bien se podría llevar a cabo, sin necesidad de arrastrar el lastre que contiene.

Desde el inicio de esta reforma existieron actores políticos que abiertamente se opusieron a la misma. Y fueron estos mismos actores los que en la sesión de la Cámara de Diputados forzaron al conjunto de la oposición a retirarse del recinto, eludiendo un debate fundamental, y renunciando a expresar «la intención del legislador», que a la postre, como en toda construcción social del derecho será una de las bases de interpretación de las normas que se votaron.

Sabemos que las mayorías simples no constituyen per se razón de legitimidad. Probados casos de situaciones solitarias frente a mayorías contundentes lo demuestran, como fueron en su momento Alfredo Palacios, Lisandro de la Torre o Rodolfo Ortega Peña, con su Bloque de Base.

Así se empobreció un debate y quedaron sin mención alguna, muchos artículos que constituyen la base fundamental y la verdadera razón de esta reforma diseñada por el pensamiento neoliberal que anida en la intelligenzia (al decir de Jauretche) de nuestros Jueces Supremos, y por si algo se escapaba, la pluma correctora de otros que anidan en el Ejecutivo. El oficialismo llenó su retorica con los tópicos de familia, filiación y alguna mención a las sociedades unipersonales, pero se ocupó de cerrar toda posibilidad de presentar inserciones al debate parlamentario para que nada quedara por fuera de ese monólogo.

Lamento haber sido arrastrados por las tácticas mezquinas de algunos sectores de la oposición y no haber tenido la fuerza suficiente para revertir el comportamiento de la oposición en el recinto. No convalido las denuncias efectuadas ante los Tribunales. Y por este motivo asumo el compromiso de no acompañar mas la práctica de abandonar el recinto de la Cámara de Diputados, aun cuando se reiteren algunas acciones que constituyan verdaderas «razones de privilegio».

Queda por delante seguir batallando sobre las cuestiones que advertimos en el debate de comisiones y que serán fuente de futuros conflictos. La «soberanía» potencialmente afectada en el Artículo 1 en lo referido al «arbitraje» y «jurisdicción». Los privilegios sobre derechos a la libertad de cultos. El destrato a las «acciones colectivas». Modificaciones incorporadas sobre bienes comunes que restringen el derecho el agua. La limitación a la «responsabilidad del Estado». La primacía de las relaciones comerciales por sobre los derechos del trabajador o los límites impuestos a la reparación de daños en caso de accidentes y enfermedades laborales.  La advertencia expresada por el CELS sobre el Artículo 1770 y el riesgo para el Trabajador de Prensa en la regulación del Artículo 2562 sobre responsabilidad civil por daños. Y la protección de los ecosistemas costeros con la reducción del «camino de sirga» planteada en la modificación del Artículo 1974, solo por enumerar las cuestiones más conflictivas que señalamos desde nuestro bloque.







 

 

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