«9 de Julio: bicentenario de un país, oportunidad para construir otro mejor»

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Por Jorge Henn (*)

 

Llegamos al bicentenario del 9 de Julio de 1816, aparentemente con cierta indiferencia. La sociedad está abocada, y es razonable, a sus asuntos cotidianos, en el marco de una nueva crisis que como tantas anteriores podría servir como punto de partida para construir y reconstruir con miras a un nuevo sueño.

Tal vez una de nuestras obligaciones sea devolverle el peso a la fecha, repensarla juntos, comprender las complejidades de aquel momento, y básicamente tres coordenadas a considerar:

El repaso de la historia, nuestro presente, y la proyección: cómo seguir construyendo una Nación, que hace apenas doscientos años aun no era una Nación, que sufrió un proceso de trastornos permanentes en su crecimiento, y que vive un presente repleto de interrogantes y dudas sobre los caminos a abordar.

A 200 años de ese día, la simplificación de la Independencia de la Patria le ha ganado en la lectura, a la complejidad del aquel proceso que derivó en la mítica reunión de nuestros patriotas y el solemne acto de proclamación que incumbe a todos los que lucharon por ella. También abarca hoy a cada uno de los ciudadanos que en su tarea y desde cada lugar sigue construyendo historia.

El pasado que vuelve a interpelarnos

 

Cualquier lectura de aquel escenario nos recuerda que las Naciones que se parieron en aquellos años fueron el resultado de las disgregaciones y construcciones desarrolladas durante décadas a lo largo del siglo XIX.

Para pensar la época según Raúl Fradkin (historiador) hay que romper el mapa que cada uno tiene en la cabeza de los Estados Nacionales. El autor dice que“por aquellos días, no estaba muy claro que abarcaba lo que luego sería nuestra República Argentina, y menos aun, lo que serían Bolivia o Uruguay, por citar dos ejemplos paradigmáticos”.

Es allí, donde nosotros, santafesinos, tenemos mucho para decir. Apenas meses antes, nuestros representantes viajaron al Congreso de los Pueblos Libres convocado por Artigas en Entre Ríos. Allí se expresaron a favor de la Independencia, impulsando un sistema federal, y me animo a sostener que es el mismo por el que, aun hoy, trabajamos cotidianamente cuando reclamamos por la equidad de los recursos federales.

Para ellos, la Independencia, no sólo consistía en independizarse de España, sino también de ejercer en plenitud la capacidad de ser libres eligiendo su propio destino, sin verse obligados a tolerar la voluntad de los intereses extranjeros.

 

Los años, las turbulencias, las deudas con aquel 1816

Desde entonces, no solo nuestro país sino también el continente -con intermitencias- siguen soportando la injerencia de actores externos empeñados en imponernos políticas económicas, política exterior, políticas públicas, tal y como lo intuyeran los pueblos presentes en el Congreso de los Pueblos Libres y el mismísimo Congresal Medrano.

Dos siglos pasaron en los que- con intervalos- muchas veces nos estremeció el desencuentro. Modelos excluyentes, gobiernos militares genocidas, el desmadre de los populismos y una democracia incipiente formaron un proceso complejo que permitió logros, pero al mismo tiempo, fue lacerando muchas de las posibilidades de concretar aquella Nación que se atrevían a pergeñar aquel 9 de julio de 1816

Lo cierto es que somos muchos los que creemos que debe ser el Estado, en sus distintos niveles, quien debe abrir la participación plena de ciudadanos que han ido construyendo la continuidad de estos maravillosos años de democracia, años que con aprendizajes colectivos que venimos consolidando juntos, procurando con similar intensidad luchar a diario para desterrar opresiones e injusticias.

 

El futuro en nuestras manos

Desde Santa Fe, como provincia históricamente activa en la construcción diaria de la República, seguimos teniendo las mismas convicciones y responsabilidades que hace dos siglos atrás.

En cada rol, en cada tarea, venimos trabajando con el ánimo de recuperar la satisfacción de nuestra identidad, recorriendo caminos en esa dirección: a modo de ejemplo, alguna vez la historia recordará que fue nuestra provincia la que se encargó de ponerle fin, a través de una pelea en la Corte Suprema de Justicia, a una larga injusticia de la distribución de los recursos.

Celebremos la Independencia, si. Celebremos los doscientos años, si. Pero aprovechemos para pensar generosamente, como aquellos hombres de 1816, en las generaciones que vienen, y en el país que van a recibir.

Por todo lo dicho, por ese necesario repaso del pasado y más aun por el compromiso con el presente , este aniversario nos obliga a redoblar esfuerzos para cumplir con el legados de aquellos protagonistas y las expectativas casi urgentes de quienes hoy caminan a nuestro lado: escuchar a nuestros ciudadanos, construyendo desde la política, siempre desde la política, la unidad y la decisión que nos hará libres, iguales, independientes, soberanos y orgullosos de continuar construyendo aquella gesta.

 

 

 

 

 

(*) Ex vicegobernador de Santa Fe, actual diputado provincial (FPCS)

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